“Balcedo, el manual de lo que no debe ser un sindicalista”

“Balcedo, el manual de lo que no debe ser un sindicalista”

La conducta del sindicalista y empresario Marcelo Balcedo, investigado por lavado de activos y vaciamiento de cuentas del sindicato al que representa, fue criticada no solo por representantes sindicales de Argentina y también Uruguay, sino por su propia madre, que escribió una carta pública pidiendo perdón por la conducta de su hijo.

Julio Fuentes, vocero de la Asociación de Trabajadores del Estado en Argentina, dijo hace semanas a Montevideo Portal que hay quienes “piensan y actúan como empresarios pero son lamentablemente dirigentes sindicales”.

El último dirigente sindical en pronunciarse sobre el caso fue el presidente del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, Fernando Pereira, que escribió una carta pública titulada “Balcedo, el manual de lo que no debe ser un sindicalista”.

“Hace días que estoy tentado por decir algo sobre el caso, aunque el mismo esté en manos del Poder Judicial. Por eso, independientemente del fallo judicial, yo lo quiero enfocar desde la mirada de un sindicalista uruguayo, analizándolo sin atajos y sin generalizaciones”, dijo.

“Hace ya unos cuantos días que el caso es la portada de diarios e informativos mencionando su condición de sindicalista, pero con tantos empleados como una mediana empresa. Hasta este momento, nunca habíamos escuchado pronunciar su nombre, nunca nos cruzamos con él en ninguna de las decenas de visitas de delegaciones uruguayas a la Argentina. Seguramente esto se explica en que nada tiene que ver la forma de vida de Balcedo, con la que tiene que tener un sindicalista”, agregó Pereira.

“El estilo de vida, con la exposición de bienes suntuosos, autos de alta gama, armas de guerra, una importante cantidad de trabajadores al servicio del mismo, millones de dólares encontrados, son un escándalo para nuestras cabezas. Sería este un perfil perfecto de lo que no debe ser un sindicalista, ni en Argentina ni en ninguna parte del mundo. Dice la prensa, y nadie lo desmiente, que heredó un cargo que tenía su padre. Esto para nuestras cabezas, en las que elegimos nuestras direcciones cada dos o tres años, con votaciones masivas de trabajadores y trabajadoras, con innumerables asambleas, plenarios, congresos y las más variadas instancias democráticas en el medio, resulta inentendible y ante todo inadmisible”, señaló.

“Es que”, prosigue Pereira, “en nuestro sindicalismo nadie hereda nada de nadie, de hecho hay muchos militantes, hijos de los fundadores de la CNT, pero ninguno de ellos están hoy en la dirección”.” Pueden llegar a serlo, pero a través de los mecanismos de democracia sindical. Nos duele que esta situación suceda, porque perjudica a todo el sindicalismo argentino, lo que produce generalizaciones que no son justas ni para los trabajadores argentinos, ni para la mayoría de los sindicatos”, reflexionó el sindicalista

“Podríamos callarnos, porque es un problema de los argentinos, pero es que no puedo dejar de cuestionar estos procederes tan dañinos para el formidable instrumento de defensa de los intereses y derechos de los trabajadores y trabajadoras, y de los sectores más débiles de la sociedad, que son los sindicatos. Estas prácticas generan desconfianza, indignación y de mi parte, mi más visceral repudio”, remarcó.

Pereira apuntó que no quiere “desde ningún punto de vista pasar por alto que, alguien que heredó un sindicato, tiene armas de guerra, autos de alta gama y cifras multimillonarias en dólares, atenta contra una de las características fundamentales que debe tener un dirigente sindical, una vida de acuerdo a los ingresos del grupo familiar al que pertenece, igual que cualquiera de los trabajadores que representa en sus tareas de dirigente”. “Si algo heredamos de los viejos fundadores de la CNT, es que la vida de los dirigentes sindicales debe correr la misma suerte que la de cualquier afiliado, porque si no se vive como se piensa, se termina pensando cómo se vive”, opinó.

Recordó luego que en el encuentro al que la central fue invitada en noviembre del año pasado en el Vaticano, el Papa lanzó un “mensaje contundente”, que debe ser referencia a la hora de medir las prácticas de los dirigentes sindicales: “Es terrible esa corrupción de los que se dicen «sindicalistas», que se ponen de acuerdo con los emprendedores y no se interesan de los trabajadores dejando a miles de compañeros sin trabajo(…) educar conciencias en solidaridad, respeto y cuidado”.

“Yo soy cristiano, pero no es necesario serlo para compartir este mensaje y actuar en consecuencia en cualquier parte del mundo”, concluyó.

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