Columnistas

Gobierno lento, trabajadores apurados

La opinión del dirigente de la Unión Ferroviaria, Ricardo Cajigas.

Para los trabajadores ha sido un  año complicado el 2016.

Los efectos de la desaceleración de la economía empezaron a sentirse durante el año 2015 y principios del 2016. Eso le dio la excusa perfecta al equipo económico para presentar pautas a los Consejos de Salarios que podían implicar en muchos casos rebajas salariales.

A las patronales les sirvió  de  excusa para exagerar “sus enormes pérdidas”,  exigir al Gobierno que se mantenga firme ante los reclamos de los gremios, y continuar amenazando con denunciar a Uruguay por el “avasallamiento de sus derechos,  por parte del  “acuerdo entre sindicatos y gobierno”.

Las respuestas,  luchas y propuestas por parte de los trabajadores no se hicieron esperar.

Rechazamos las pautas, apoyamos las declaraciones con sendos paros generales y  movilizaciones, propusimos que se cargue el peso de la desaceleración en el gran capital y los salarios superiores a 100.000 pesos. Contraatacamos denunciando en la Organización Internacional del Trabajo la coerción al derecho de huelga del decreto 401, el abuso de la  aplicación de los servicios esenciales y la falta de negociación colectiva en algunas ramas del sector público.  De las movilizaciones participaron decenas de miles de trabajadores organizados.  Logramos torcer en parte las pautas salariales evitando convenios con pérdida del mismo,  pero fue un éxito parcial porque los aumentos de los sectores más vulnerables quedaron postergados llegando solo a conservar sus niveles de ingreso.

Aumentaron también en parte los  mínimos a partir de los que subía el IRPF, aunque lejos quedo el Gobierno de los mínimos que el Pit-Cnt  planteaba. Esto implica para muchos trabajadores pagar con más impuestos los costos de atender a los sectores de más bajos ingresos.     Organizamos muchos trabajadores, tal vez el ejemplo que resaltó fue el de los empleados y empleadas de supermercados, en capital y en interior.   No logramos hacer que el Gobierno cargue parte de los costos de la desaceleración (de la crisis que ellos anunciaban y nunca se dio)  sobre el capital.  Éste, el capital y la sacrosanta propiedad privada, siguen siendo el desvelo del equipo económico.

No desconocemos alguna fibra social que no tenían otros Gobiernos.  De no ser así no se habría duplicado la cantidad de personas de bajos recursos con cobertura de salud, no tendríamos 60.000 operados de la vista, ni leyes de interrupción del embarazo, y muchas otras cosas que mejoraron.  Sabemos que hoy  nuestros niños no comen pasto y lo reconocemos. ¡PERO NO ES SUFICIENTE¡

No podemos conformarnos con los logros obtenidos, que sin ser pocos no se acompañan con un crecimiento del país de 4 puntos promedio por año.  No podemos conformarnos con que el gran bolsón de plata para financiar esos logros salga de los impuestos que se cobran a  los trabajadores o al consumo.

Criticamos una política tan timorata, delicada, casi mimosa con el gran capital.

Insistimos con que se cargue más al capital, las grandes propiedades, los grandes depósitos, los envíos de divisas al exterior, las herencias en forma progresiva.

El PIT-CNT debe reclamar   por los cambios y además por la velocidad de los cambios. No es un reclamo para instrumentar en 100 generaciones. Hay algunos sectores de la sociedad que no pueden esperar ni siquiera a la próxima generación.

Si no los atendemos a tiempo los cambios pueden interrumpirse, y eso es igual a retroceso.    Por lo tanto para aquellos que  nos acusan de que estamos muy apurados, la respuesta es sí,  ESTAMOS APURADOS.

Además entre otras cosas, aspiramos a transformar la sociedad en una sociedad socialista nueva, una en la que no haya grandes capitales ni derechos de herencia, antes de 100 generaciones.

Así que las tareas compañeros son: MÁS FORMACIÓN, MÁS LUCHA, MÁS ORGANIZACIÓN.