Lo que hay que saber sobre la Vibrio vulnificus

Lo que hay que saber sobre la Vibrio vulnificus

El Ministerio de Salud Pública informó este jueves que tres personas fallecieron en lo que va de 2018 infectadas por la bacteria denominada Vibrio vulnificus.

A través de un comunicado, la cartera reportó que se detectaron varios casos de infecciones por la bacteria en Montevideo, Maldonado y Canelones. Cuatro de los casos registrados fueron calificados como “graves” y tres de ellos culminaron con fallecimientos. En esos tres casos, según el MPS, existían “patologías previas”. Además, emitió una serie de recomendaciones para evitar la infección.

Anualmente se registran muchos casos de infecciones de esta bacteria a nivel mundial, pero con más prevalencia en los países de aguas cálidas. Se la conoce como la “bacteria comedora de carne”, por la velocidad con la que actúa sobre el organismo, en muchos casos provocando que se deban amputar los miembros infectados.

El género Vibrio se clasifica dentro de la familia Vibrionaceae, cuyos ejemplos más conocidos son Vibrio cholerae y Vibrio parahaemolyticus (causantes de diarrea) y Vibrio vulnificus, asociada a infecciones invasivas y graves.

Esta bacteria se encuentra generalmente en las aguas marinas costeras en zonas de climas tropicales y subtropicales que poseen grado moderado de salinidad, con temperaturas que usualmente superan 18 °C.

Es halofílica, lo que significa que necesita sal para sobrevivir y crecer. También necesita temperaturas cálidas para prosperar, motivo por el que las infecciones, llamadas vibriosis, son más comunes en el verano.

El primer caso registrado en Uruguay se dio en el 2001, y desde entonces se producen algunas infecciones por año.

Julio Medina, profesor agregado de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de la República, explicó esta mañana a Inicio de Jornada (Carve) que se trata de una bacteria con mortalidad alta, que puede matar entre uno y dos de cada cuatro pacientes. En el 2015, por ejemplo, cuatro personas se infectaron entre Piriápolis y Punta del Este, de las cuales fallecieron dos.

“No es normal en una latitud como la del Uruguay”, dijo Medina, que aseguró que aún así se registran tres o cuatro casos por año. De los pacientes afectados este año, dos requirieron una amputación (uno de ellos se encuentra entre los fallecidos).

Infección

Las dos formas de infección de esta bacteria son: 1) el consumo de productos marinos (almejas y otros mariscos o pescados) mal cocidos o crudos, que es como se registra el 90 % de los casos, y 2) la infección a través de heridas (preexistentes o adquiridas en el ambiente marino) por el contacto con el agua de mar de heridas.

Medina señaló que lo curioso de estos últimos casos registrados en Uruguay es que se dieron por infecciones en miembros inferiores, aunque recordó que falta aún más información.

El catedrático llamó a seguir las recomendaciones del MSP y recordó que las personas que son más susceptibles a contraer una infección grave son las personas mayores o inmunodeprimidas. Por ejemplo, diabéticos, los que tienen algún grado de insuficiencia hepática o renal, los que padecen cirrosis, SIDA, cáncer, pacientes bajo tratamiento inmunosupresor (quimioterapia o corticosteroides) o trasplantados renales o hepáticos.

Medina recordó que si alguien se lesiona al entrar al agua, debe salir inmediatamente y lavar luego la herida con agua limpia y jabón. Aquellos que tengan una herida previa, deben evitar entrar al agua hasta que la herida se cierre.

En cuanto a la otra forma de contagio, el medio más eficaz de prevención es la cocción cuidadosa del pescado y el marisco (en especial para poblaciones de riesgo). No se deben comer mariscos que no se abran durante la cocción y se recomienda utilizar guantes para manipular las ostras o mariscos crudos.

Síntomas

Las personas sanas suelen sufrir diarrea, vómitos y dolor abdominal. Los individuos de alto riesgo pueden sufrir escalofríos repentinos, fiebre y lesiones cutáneas de rápido avance. Medina señaló que la infección provoca una zona roja caliente, con mucho dolor y con evolución rápida a ampollas más grandes y sanguinolientas. “Se debe hacer una consulta inmediata porque el abordaje para el tratamiento es mixto, entre el suministro de antibióticos y la realización de cirugía para retirar y tratar la parte afectada.

De todos modos, recordó el catedrático, como el grado de salinidad y el aumento de la temperatura es lo que favorece a estas bacterias, una vez que esa situación se revierte es esperable que no aparezcan más casos.

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